Proporciona un flujo de un producto anstésico mediante un tubo que desemboca en los pulmones del paciente. El monitor nos informa de la “cantidad” de oxígeno (saturación) que tiene  el animal anestesiado, su frecuencia cardiaca y respiratoria, la concentración de los gases espirados… También se pueden medir la temperatura, presión arterial, obtener un registro electrocardiográfico...

Todas esas medidas brindan un óptimo control de la anestesia, pudiendo actuar los veterinarios y todo el equipo en función de los datos objetivos que nos ofrecen estas tecnologías que mejoran enormemente la seguridad de los procedimientos anestésicos durante la cirugía u otros procedimientos que requieran la anestesia de los animales: ciertas radiografías,determinados sondajes,limpiezas dentales con ultrasonidos...