Falsos mitos sobre la castración de perros

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Falsos mitos sobre la castración de perros

La castración de perros en clínicas veterinarias en Inca ha sido siempre un debate intenso entre partidarios y detractores de ella. A pesar de que el único motivo por el que no se debe castrar a un perro es que queramos que se reproduzca, existen varios falsos mitos bastante extendidos para rechazar su realización.

 A la hora de castrar a nuestro fiel compañero en Rubinca Clinvet - Pere J. Torrens, lo primero es decidir entre castración y esterilización. La primera consiste en la extirpación de los testículos y la bolsa en los machos, y en la extirpación de ovarios y útero en las perras, mientras que en el segundo caso se ligan conductos para evitar la reproducción, tanto en machos como en hembras. La primera requiere una intervención compleja, aunque ninguna de las dos tiene riesgos importantes. Eso sí, si decidimos hacerlo, la mejor edad para hacerlo es entre los seis y ocho meses, tanto para machos, para evitar la creación de testosterona, como en las hembras, a pesar de los mitos que hablan de esperar al primer celo o a ser montada. También es falso que el perro vaya a sufrir en la operación, ya que se realiza con anestesia, aunque sí notará molestias lógicas los primeros días.

Pero los beneficios de castrar a un perro en clínicas veterinarias en Inca son innumerables. Los machos serán menos territoriales y agresivos, se reduce el deseo de escaparse, serán más tranquilos y, sobre todo, tendrá mejor salud, evitando además el riesgo de tumores. En las hembras evitaremos cambios hormonales, embarazos psicológicos, que orine para marcar territorio y, reduciremos las posibilidades de cáncer de ovarios, útero y mamas.




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